Has sido tú la justificada imagen por la que la muerte me ha librado un tiempo por la vida. Me recordaste una luna indiferente y la luna me recordó mirándola contigo y toda esa efigie inmensa acabo por resurgir como lo único que ha dejado aquel ojo del cielo. Ningún otro recuerdo más que aquellas dos ausentes me han dejado de ese sueño que llaman vida.
Regresé a aquella tierra olvidada y profané aquel jardín prohibido buscando mis restos, pero te encontré durmiendo sobre la piedra. Sentí tu piel tan tensa y fría como la de un espejo, tan pálida que parecía tener brillo propio. Pero estabas distante, quieta, hermosa, muerta y no lo comprendí sino cuando arrodillada como yo, acariciaste tu cadáver que parecía mirarnos y comprenderlo todo.
Regresé a aquella tierra olvidada y profané aquel jardín prohibido buscando mis restos, pero te encontré durmiendo sobre la piedra. Sentí tu piel tan tensa y fría como la de un espejo, tan pálida que parecía tener brillo propio. Pero estabas distante, quieta, hermosa, muerta y no lo comprendí sino cuando arrodillada como yo, acariciaste tu cadáver que parecía mirarnos y comprenderlo todo.

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